Cuando la imagen habla...

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El Charco. . .

Confieso que hasta hacer el camino, lo único que sabía era de la existencia de Bodegones. Y si Gato fue una sorpresa inesperada, fue justo antes de salir de Huelva cuando oí hablar por vez primera de El Charco.

Llamé a mi amigo Javi, rociero como pocos, para notificarle que caminaría con la Hermandad de Huelva. Al margen de que comenzó quejándose (en broma) de que todos le llamaban para hablarle del Rocío justo el único año en que no podía ir, y de decirme que se iba a encerrar en la oficina colocándose tapones en los oídos para que ni el sonido de los cohetes le llegaran, me espetó a continuación: “¡Cuando llegues al Charco… bautízate!”  ¿El qué? –fue lo único que acerté a decirle, pues era la primera noticia que tenía de ese sitio. Y él: Tú échate agua… ¡hazme caso!  ¡Mójate la cabeza!   –terminó diciendo mientras me avisaba de que no podía seguir hablando y deseándome que me lo pasara bien.

Después de Gato, era el Charco el siguiente punto emblemático para el peregrinaje anual. Y por lo que supe, la gente llevaba horas allí esperando la llegada de la Hermandad. En una de las paradas nos adelantamos, y donde el camino se hacía algo cuesta abajo, apareció ante nosotros toda una muchedumbre de gente iluminada por el sol y expectante.

Nos acercamos hasta la misma orilla de un agua con aspecto sucio y que no alcanzaba más que cuatro o cinco dedos de profundidad.  Delante de mí, a una señora con traje de gitana en color rojo intenso, cola de caballo y una rosa sobre la cabeza en el mismo tono le digo: ¿es aquí donde se bautizan los peregrinos? Si... ¿tú no estás bautizado? -me dice. Ante mi negativa de cabeza se hace a un lado para dejarme pasar. ¿Yo sólo? -le digo.
Agáchate -dice mirándome. Lo hago. Para entonces he perdido de vista a los que venían conmigo. Aunque justo cuando siento el agua correr por mi cabeza, veo que mi primo está un poco más allá agachado también para que le hagan lo mismo. La señora me hace la señal en la frente tras echarme el agua mientras oigo sus palabras: Yo te bautizo con el nombre de El... -parece dudar. Y a continuación le oigo decir: tu nombre será "El de las Marismas". Muchas gracias –le digo mientras me levanto.

                                                                   ©narbona

3 Comentarios 4.7.07 01:15, comentar

Vamos, vamos.... no pararse...¡¡¡

5 Comentarios 4.7.07 00:45, comentar

A veces se ralentiza el camino. . .

1 Comentar 3.7.07 01:20, comentar

De cuando en vez, se aclara la luz. . .

1 Comentar 3.7.07 01:15, comentar

Sobran las palabras. . .

3.7.07 01:04, comentar

Se hace camino al andar. . .

3 Comentarios 29.6.07 01:22, comentar

No es niebla... sino polvo.

1 Comentar 29.6.07 01:13, comentar